jueves, 22 de agosto de 2013

Dejando el nido

Luego de la pausa por la lluvia
Aún no entiendo como pasé de recorrer 6 km a 50 km, sin llegar desmayándome. Aquellos vergonzosos 6km, buena parte de ellos en bajada, parecen lejanos. Dignos de contar como el chiste de la noche. Recuerdo bien, la primera vez que salí en bicicleta, mi esposa iba a trotar/caminar y yo a dar una vuelta en la bici y recorridos los primeros metros, sabía que algo estaba mal. No entiendo como no consideré mi deplorable condición física, un corto falso plano me hizo pensar que había cometido un error al comprar la bici, jadeada y lamentaba mi suerte de no haber llevado agua, además que no sabía nada de desarrollos, velocidades ni nada por el estilo. Recuerdo que en las páginas de especificaciones de las bicicletas plegables siempre aparecía algo sobre las "Gear Inches" y yo juraba que se refería al tamaño de las ruedas, hasta que me di cuenta que no era nada de eso. Pensé el momento que la bici que había comprado no me iba a servir, que me iba a ver en la necesidad de comprar otra. Me alegra mucho haber estado equivocado, me gusta hacer la comparación ahora, el día de hoy, cuando las últimas dos salidas han sido de 50km.

Claro está que estos 50km son combinados con tramos rápidos y lentos, aunque rara vez suelo ir lento, a menos que ya esté en las últimas, sin nada mas que dar que la necesidad de llegar a casa. Basta que me sienta retado por el camino para dar un poquito mas de la zona de comodidad y sentrme como en el tour de francia pero como una gran diferencia en la velocidad. Suelo ir acompañado en mis salidas y aunque no he tenido la oportunidad de salir de la ciudad, creo que ha llegado el momento. Haciendo un análisis de mis condiciones, si fuese a un ritmo mas suave y constante, podría hacer algo así como unos ¿70 km? sin darle prioridad al tema velocidad/tiempo. El problema radica, en Caracas y en Venezuela en general, en la vialidad y la seguridad de las mismas (no me refiero solo al asfalto). Aunado a esto, lo menos que me provoca es hacerlo solo, me parecería muy pero muy aburrido, creo que debes siempre tener a alguien que te tome fotos (muy importante) y contar con alguien con quien conversar. Al menos, eso es lo que pienso. Ya leía hace mucho tiempo, lo mucho que cuesta conseguir un compañero que tenga el mismo ritmo que tu y de no ser así, que sea paciente para esperarte o bien sea para que tu lo esperes a él.

Mucho se habla en otras partes del mundo acerca de los puertos. Entendería sin buscar en Google que se trata de escaladas "largas" o solo escaladas. Suena muy divertido, ahora que creo estar en condiciones para hacerlo, lo que mas detesto es tener que bajarme de la bici en plena subida, si, se que no es un pecado, pero es algo que evito a toda costa. El puerto mas cercano que tengo es el del Junquito, que ya he podido hacer antes pero me gustaría hacerlo en otra condición.
No falta nada!

Como un previo, le dije a mis dos compañeros ciclistas: Este sábado nos vamos al Hatillo. Y así fue. Salimos cerca de las 7am, el clima no amenazaba de lluvia así que seguimos rodando. Un pequeño pinchazo nos detuvo en la entrada de Valle Arriba, por el distribuidor Santa Fé, hicimos el cambio de tripa rápido acompañado de la típica frase: Vamos pá'rriba.

Comenzó el ascenso, que al comienzo es suave, hasta que llegas a Terrazas de Club Hípico. Tremendo calentamiento! Superado la primera subida llegamos a la Trinidad, para emprender camino a la Boyera, la subida aunque no muy pronunciada engaña, tiene cerca de 2km y luego antes de llegar el Centro Comercial aprieta un poquito mas, poco a poco te mide las condiciones. Pero la fiel guerrera plegable, se porta a la altura. No puedo dejar de notar que no me siento nada incómodo subiendo, si, exige, pero no me siento tan desgastado al llegar. 


En esta subida pensé: En que lío me metí!



Proxima meta el Junquito!

Orgulloso!
Nos agarro un aguacero que nos hizo hacer una larga pausa de casi 40 minutos, luego de escampado hicimos cumbres y estabamos en el Hatillo! ¿Eso era todo? Bueno, llegamos a la Lagunita, nos tomamos un montón de fotos y de regreso a a Caracas. La ruta era diferente, regresaríamos por la Bonita y cual fue mi sorpresa, una subida descomunal que me quito las pocas reservas de energías que me quedaban. Desde el Cafetal hasta El Silencio fui con lo último, aunque mi pude comprobar después que mi velocidad promedio en la Av. Rio de Janeiro era de 25km/h. ¿Nada mal no? Escuchar a mi compañero decir multiples veces "este tramo si es cansón" me hizo darme cuenta de que realmente hubo un desgaste importante, pero la hicimos sin morir en el intento y queda la satisfacción de haberlo hecho en bicicleta. La plegable sube, aguanta la pela como decimos en criollos y no tiene que envidiarle a una bicicleta rígida, siempre y cuando tenga la fuerza para hacerla llegar. Asi que, desde un principio, el problema no era la bici, era yo y mi sedentarismo.

"La flecha no hace al indio"
What?

Y la ñapa... 50km de recorrido XD