viernes, 24 de agosto de 2012

Tomando Caracas

La reflexión
¿Que ha pasado con nuestra mal cuestionada ciudad?
¿Desde cuando los automóviles y las motocicletas la tomaron haciendo de nuestro hogar un lugar tan hostil?
Son preguntas para sentarnos a pensar y además me pregunto ¿Que hacemos o hemos hecho para cambiar esto? ¿Comprarnos un carro? ¿Irónico verdad?
Esta claro que un carro es necesario, para muchas cosas, sin embargo, hemos, como miembros activos de la sociedad, aunque a algunos no les guste catalogarse como tal, establecido límites que parecen imposibles de romper. Estamos atados a la cotidianidad y a heredar viejas costumbres que sabemos, son insustentables, sin embargo, por un no-se-que, se mantienen tan vigentes como arraigadas. Todos somos protagonistas de este mismo caos día tras día, los que, por decisión propia manejan (4 o 5)km para su trabajo y por que no, los que estamos conscientes de que podemos hacer algo diferente pero, por otro no-se-que seguimos corriendo detrás de la misma liebre.

No podemos esperar que, súbitamente, la ciudad tenga una mejor cara y que de brazos cruzados, tengamos una mejor sociedad, los cambios deben surgir de las necesidades y posteriormente, emerger, hacer presencia, de forma sutil o drástica, la misma sociedad en conjunto con las circunstancias, lo dictarán. Mientras tanto, yo, con una gran cantidad de temores y preocupaciones, tomé la decisión de hacerme de la ciudad que me vió nacer, esa ciudad que cada día parece menos humana y que a veces, nos muestra su peor cara, en una calle, en una acera, en un transeúnte o en un vendedor ambulante, elijan al personaje. Preocupaciones había, y muchas, ya lo mencioné antes. No estamos preparados para cambios drásticos, sin embargo, son sumamente necesarios.

La anécdota
Con bicicleta en mano traspasé los umbrales de un paradigma, miradas curiosas y extrañadas, encaminado hacia el vagón, el primer obstáculo había sido superado. Solo unos minutos me separaban de mi meta, ya no había vuelta atrás. La incertidumbre del camino por recorrer.
Puesta la rueda en el asfalto lo demás sería pulmón y ganas, muchas ganas. Fue mas sencillo de lo que pensaba. No hay ningún cliché que pueda incluir, al menos sí un calificativo. Indescriptible.
No quería dejar de pedalear, la ciudad, se acortó, las distancias se redujeron, como ir de un punto a otro en la imaginación, casi instantáneo, así pasa en la bicicleta. Las pendientes nunca han sido tan pronunciadas, las bajadas nunca tan veloces, piensas que conocías los lugares que desde niño has frecuentado y a veces transitado. Una óptica diferente emerge sobre ti, un titán citadino cede ante tus ruedas. Adornas el paisaje con siluetas distintas y sombras exentas de contaminación. Me hago paso entre los vehículos, las luces rojas detienen mi andar, me permiten respirar y vivir la experiencia. Aún, atónito sigo pedaleando, sin notar por momentos que no es mi imaginación, que en muchas ocasiones recorre la ciudad. Ahora, es la realidad y sigo soñando con nuevos caminos, nuevas rutas, nuevas incertidumbres.

Ha comenzado una nueva etapa, quedan muchas vías por recorrer y muchos paisajes que adornar.

En el algún lugar de Caracas

Go!

En el metro/Centro comercial/Calle

Como buen ciclista, hay que respetar las leyes de tránsito