viernes, 26 de octubre de 2012

Mientras tanto en la bici...

Eso que pasa mientras esperamos el tren
Perdí la cuenta cuanto tiempo he perdido tratando de abordar un vagón en la estación Altamira, aunque muchas veces cuento con la suerte de que manden un vagón vacío, perdí la cuenta de las cosas útiles que podría hacer durante todo este tiempo, sin mencionar en detalle el hecho de que tan responsables somos de los retrasos en el transporte público.
El escape perfecto.
Tomar la Av. Los Chaguaramos de la Castellana via el Country club, para bajar por el rosal y tomar la Av Francisco Solano y en aproximadamente 35 minutos estar en Capitolio/El silencio/Teatros, la que me convenga mas, es sumamente conveniente, aunque, el tiempo en este caso, no sea una prioridad. Salir desde Los dos caminos, hasta al menos Plaza Venezuela, puede resultar una pesadilla diaria que nos arrebata la calidad de vida minuto a minuto en un andén lleno de impaciencia. Eso que transcurre mientras esperamos un vagon disponible.

Mi reflexión
Me cansé de estar frustrado dentro de mi carro esperando por avanzar unos cuantos metros, encarnando, gracias al tráfico, en el tipo de persona que hace que nuestra urbe sea como es, si, precisamente esto quiere decir, una gran parte del "caos" lo generamos nosotros, con las cornetas, con nuestra imprudencia "justificada" por la impaciencia, pudiendo a veces hasta ser sumamente ofensivos e irrespetuosos.

Av. Libertador

Autopista Fco. Fajardo

Metro de Caracas, Plaza Venezuela

Cualquier vía de Caracas, a casi cualquier hora

También resulta bastante obvio, que la bicicleta no es la respuesta a todos nuestros problemas, no, por favor no caigamos en eso, pero puede ser la respuesta a una gran parte de ellos. Las matemáticas son simples, el espacio que ocupa un vehículo con un solo tripulante equivaldría a al menos seis (6) venezolanos felices en sus bicicletas camino al trabajo (sí, suena utópico y cursi). Ni hablar de la cantidad de espacio que ocupa una unidad de transporte "público" y la cantidad de éstas que en pésimo estado contaminan el ambiente y que además, suelen ser bastante groseros con los pasajeros.  Al final, un cambio con la intención de un resultado positivo, solo puede beneficiarnos a todos nosotros.

Muchos podrán decir que Caracas no tiene el ambiente mas "ameno" o seguro para andar en bicicleta, pero, desde mi humilde punto de vista, eso hace que la satisfacción pueda ser, aún mayor. Es que precisamente, nuestra ciudad pone a prueba lo peor y lo mejor de cada quién, representando un doble reto para quienes se atrevan a salir en bicicleta en nuestra tan congestionada ciudad.

Nota: Para este post olvidé tomar las fotos correspondientes, por lo que me tomé la libertad de buscarlas de google. Probablemente pertenezcan a algún colega "bloguero" venezolano, espero no se incomode por la utilización de sus fotografías.