sábado, 11 de mayo de 2013

Al margen de la imprudencia

Recientemente, conversando sobre ciclismo y movilidad dentro de Caracas, planteando un escenario en el que cualquier ciudadano tuviese la capacidad de andar en bicicleta por la capital, me vino a la mente la pregunta: ¿Que haría falta para que esto fuese posible? En el momento no me vino nada a la mente, luego, recordé, algunos pasos peatonales, en los que cruzarlos puede parecer un intento de suicidio. Hay unos casos muy particulares, en los que muy rara vez el conductor suele tener la iniciativa de esa cosa tan rara de utilizar el freno para "ceder el paso". ¿Como? ¿Existe tal cosa como esa? Llegué a la conclusión de que no tenemos remedio, como ciudadanos imprudentes e intolerantes, tenemos que sufrir el castigo de que nos impongan las cosas, para poder respetar lo que ignoramos y que tanta falta hace considerar. Recuerdo también, hace un par de años atrás, cuando era parte del colectivo de inconsciencia, que, saliendo de Caricuao, ya cerca del famoso e insigne Indio, la ocasional luz roja del semáforo de la escuela militar apareció y segundos después. un choque muy desagradable por lo que imagino, producto del descuido del conductor que me seguía los pasos. Lo que pasó luego no viene al caso, pero si lo que pasa actualmente. Para solucionar el irrespeto a este semáforo, alquien, decidió colocar dos super reductores de velocidad, que lamentablemente, ocasiona retrasos en los tiempos de llegada en los intolerantes conductores. Algunos, vía la red social anuncian que las colas llegan hasta el distribuidor Mamera. Ni hablar de todo lo que deben pasar para poder salir de la parroquia con las 1001 destrucciones que hay en la vía.
"Deben" ser retirados, claro, esa es la solución.

No era necesario, pero la imprudencia los obligó a eso.

Todo es culpa de los reductores, claaaaro, los reductores

Como verán, en la imagen adjunta, según el usuario @quiaro y a través de esta comunidad de vecinos caricuarenses, los reductores de velocidad NO eran necesarias y complementa el usuario @enjarismendi que con el semáforo era más que suficiente. Mi cuello y el collarin que tuve durante algunas semanas dos (2) años atrás piensan un poco diferente y quien sabe cuantos accidentes mas llegaron a pasar antes de la medida de los reductores.

Es así, como considero que, para que respeten la mayoría de las normas y por ende, puedan haber mas ciclistas seguros en la calle, nos tienen que imponer un reductor de velocidad, una norma, una multa o simplemente, una forma de hacer cumplir las leyes Los riesgos de sufrir un accidente son sumamente altos, por ejemplo, estos pasos peatonales que menciono al principio, o en aquellas avenidas en las que a veces, por no decir casi siempre, los ciclistas debemos ver mas para atrás que para adelante, por temor que, por el irrespeto absoluto a los límites de velocidad, nos hagan temer por nuestra integridad física. ¿Sabían que un impacto de un vehículo que vaya a mas de 30km/h puede resultar muy perjuducial para alquien que no tenga ningún tipo de protección, entiéndase, peaton o ciclista. ¿Entenderías que cualquiera de esos podrías ser o bien sea usted mismo o algún familiar o conocido? El ciclismo urbano, debe ser para todos, no para los mas valientes.

¿Es muy difícil entender que los ciclistas que vamos en la calle también tienen familia? ¿Que hace falta para hacer entender que el problema de tráfico, somos nosotros mismos, cuando decidimos comprarnos un carro por que lo "necesitamos" para ir al trabajo. Hay muchos casos en los que esta premisa es muy valida, pero, entendamos que el problema del tráfico lo generamos nosotros mismos.