sábado, 15 de junio de 2013

La imprudencia también viene sobre dos ruedas

Como sabrán, hay un nuevo miembro en la familia. Una nueva plegable que nos permitirá, a mi y a mi esposa, poder salir a pasear en bicicleta. Actualmente, mi esposa, con mucha valentía, logró volver de su caída estrepitosa y de un susto que la mantuvo lejos de las dos ruedas. Entiendo perfectamente su temor. 

De igual forma entiendo su temor cuando soy yo el que sale a pedalear, a sortear con el azar, a pelear con los imprudentes, que no siempre van sobre carros motorizados. Lo ideal para mi, fuese no tener que discutir o que molestarme con los conductores que pretenden imponer sus reglas y que muchas veces ponen en riesgo las vidas ajenas, irrespetando la libertad de tránsito que merecemos. 

Ya este es un tema bien conocido, pero considero que nunca debemos silenciar nuestras voces, por que sabemos el riesgo que tomamos.

Volviendo al tema de mi esposa y de pedalear juntos, mi plan era buscar un lugar tranquilo, en el que ella tuviese un poco de tranquilidad y estuviese alejada del tráfico. Al pensar "Plan Caracas Rueda Libre" pareciera tener todos los elementos necesarios. Un circuito de largo recorrido, que pareciera estar muy bien organizado, ya que nunca he solicitado las bicicletas que ponen en préstamo, pero que definitivamente le otorga al ciudadano un espacio para el esparcimiento, para salir un poco de la rutina y para distraer la mente. Sin embargo, hay algunos que no piensan en eso, si no mas bien, llevan consigo, la imprudencia, sin importar su medio de transporte. 

He aquí el caso del señor que pide "pista" en el trayecto mas incómodo del circuito antes mencionado, que lleva desde la Ciudad Universitaria hasta la plaza de los símbolos. Este trayecto va compartido con los carros, mediante unas defensas de plástico colocadas en la vía, dejando a los ciclistas tal vez un par de metros para circular. Yo como ciclista, puedo entender lo que significa tener un espacio exclusivo, por así decirlo, es liberador. Pero, también se puede prestar para la imprudencia. ¿A quien se le ocurre estar pidiendo paso en un trayecto que evidentemente es estrecho y que de paso está destinado para el esparcimiento? ¿Acaso cuesta mucho hacer como hacen el resto de los ciclistas que andan en modo entrenamiento? Le indiqué a la persona que mi esposa está aprendiendo, apelando a la consideración del ciclista imprudente, así que entendió el mensaje y busco su paso como pudo, pero hay que entender que no todos están en el mismo nivel. 

Muchas veces apelo a que la solución de nuestros problemas de movilidad dentro de la ciudad, tiene que ver con la cantidad de ciclistas en la calle, pero no había notado que no es solo la cantidad de ciclistas, si no la calidad de estos.