viernes, 22 de febrero de 2013

A la chamba en Bici!

Al trabajo en bici, evitando la autopista con la plegable. 


Ha pasado un tiempo desde la primera vez que me fuí al trabajo en Bicicleta y desde ese entonces, han sido varias las veces que me he podido ir #AlTrabajoEnBici. Aquella anécdota, la primera, escrita en medio de la emoción que tal evento me generó, es un poco diversa y no se enfoca en la experiencia que, para mí, represento ir por primera vez "A la Chamba, en Bicicleta".

Aprovechando del hecho de que los Viernes se puede ir un poco mas informal, era el día para iniciar. Previamente, me tocó validar con el personal de seguridad, que pudiese subir mi bicicleta por el ascensor, ya que de no ser así, se me iba a hacer imposible. Luego de conocer que si podía subirla a la oficina, no había más que pensar. 

No sería ningún secreto comentar que, para mí fue una grata experiencia, así como tampoco el hecho de que  estaba un tanto nervioso. No por el hecho de manejar la bici, si no de lo que me podía esperar. Estas en tu bici y si se porta bien, depende exclusivamente de ti, llegar a tu destino.

Uno se baja del metro, en el Silencio, entre miradas extrañas y curiosos que no se atreven a preguntarte que aparato extra-terrestre es ese que se transforma repentinamente en una bicicleta rara, por que tiene ruedas de bicicleta de niño, pero el ciclista mide mas de 1.70. Sin darte cuenta esa incredulidad se apodera de ti y dudas por momentos. ¿Que diablos estoy haciendo? Estamos en Caracas!! La ciudad de los imprudentes tras el volante! Y así un sin fín de dudas, hasta que recapacitas, terminas de armar la bicicleta y ya te encuentras en el primer semáforo, en la Av. Baralt. 

La gente te sigue mirando raro, extrañada. Como pensando: ¿No le dará miedo? Los camioneteros te ven como un estorbo. Algunos otros te insultan, te piden paso por que le bloqueas su vía. La vía que pagan sus impuestos... Momento! ¿Cuales impuestos? Entre el carro tocando corneta para que les des paso, por que es un solo canal, el hueco que ves a excasos metros, el mal estado de la vía, el insulto cuando por fin te paso el fastidioso y la preoucupación de que vayas a perder el equilibrio mientras te rebasaba, recuperas el aliento y alcanzas al fastidioso en el semáforo. Lo ignoras, como el hizo contigo minutos atrás, pero con respeto, por que, a pesar de, lo merece. El escenario puede que se repita, no todos los conductores son tan infelíces como ese que te insulto y te acoso por que su prioridad es llegar de primero al semáforo en rojo, mientras, uno que otro te sonríe al pasar, te felicita y hasta te aplaude, eso, hace tu día. Tú, sigues respirando el aire contaminado de la capital, pero la simbiósis con la bicicleta no te deja pensar en todo eso, dejaste atrás al infeliz que te insulto, posiblemente en el tráfico infernal y solo piensas que NO quieres llegar, quieres seguir pedaleando, quieres seguir en tu ropa casual de Viernes informal en tu bicicleta, diciendole al resto de los ciudadanos: Aquí esta la bicicleta!

La bici con la ropa de cambio y lo necesario para la aventura